¿A quién no le gustan unos chipás super quesosos recién salidos del horno? Ayer probé unos de parmesano de Cheesebury, una nueva casa de "delicias de queso" de elaboración artesanal que abrió sus puertas en Belgrano.
No solo hacen chipás congelados listos para hornear, sino que también ofrecen New York cheesecakes con salsa de frutos rojos a precios muy razonables ($300 la torta chica y $380 la torta grande). Los chipás vienen en 3 sabores distintos: parmesano, gruyere y reggianito y se pueden pedir por teléfono o por email. Las cheesecakes hay que pedirlas con 1 día de anticipación.
Mi experiencia: llegué a la página de Cheesebury al buscar "chipás congelados" en google y hacer click en su página web. Al entrar me tentaron los chipás de fondo, navegué un poco el sitio y me decidí por pedir. Elegí parmesano porque es un queso que siempre me gustó, llamé por teléfono, me atendió una señora muy amable y pedí una docena y media (estaba con un amigo) que me costó $96 pesos argentinos.
Llegaron los chipás a los 40 minutos aprox. de haber hecho el pedido, en una bolsita artesanal. Ya habían empezado bien los de Cheesebury, viene con las instrucciones de cómo hay que cocinarlos para que salgan bien. Son entre 15 y 25 minutos al horno a fuego máximo y luego 5 minutos a la intemperie así se enfrían. Luego de 15 minutos de haber puesto los chipás en el horno, andá pispeando que tal están, tienen que estar dorados pero no quemados, te vas a dar cuenta. Me pareció un muy buen detalle que me digan que los tengo que dejar enfriar 5 minutos después de sacarlos del horno "así los disfrutás más".
Conclusión: me encantaron, son más grandes de lo normal y son riquísimos, tienen mucho queso y la consistencia es realmente perfecta. Yo me comí 11 chipás y mi amigo 7 porque ya se había llenado (yo podría haber seguido comiendo 11 más :D).
No solo hacen chipás congelados listos para hornear, sino que también ofrecen New York cheesecakes con salsa de frutos rojos a precios muy razonables ($300 la torta chica y $380 la torta grande). Los chipás vienen en 3 sabores distintos: parmesano, gruyere y reggianito y se pueden pedir por teléfono o por email. Las cheesecakes hay que pedirlas con 1 día de anticipación.
Mi experiencia: llegué a la página de Cheesebury al buscar "chipás congelados" en google y hacer click en su página web. Al entrar me tentaron los chipás de fondo, navegué un poco el sitio y me decidí por pedir. Elegí parmesano porque es un queso que siempre me gustó, llamé por teléfono, me atendió una señora muy amable y pedí una docena y media (estaba con un amigo) que me costó $96 pesos argentinos.
Llegaron los chipás a los 40 minutos aprox. de haber hecho el pedido, en una bolsita artesanal. Ya habían empezado bien los de Cheesebury, viene con las instrucciones de cómo hay que cocinarlos para que salgan bien. Son entre 15 y 25 minutos al horno a fuego máximo y luego 5 minutos a la intemperie así se enfrían. Luego de 15 minutos de haber puesto los chipás en el horno, andá pispeando que tal están, tienen que estar dorados pero no quemados, te vas a dar cuenta. Me pareció un muy buen detalle que me digan que los tengo que dejar enfriar 5 minutos después de sacarlos del horno "así los disfrutás más".
Conclusión: me encantaron, son más grandes de lo normal y son riquísimos, tienen mucho queso y la consistencia es realmente perfecta. Yo me comí 11 chipás y mi amigo 7 porque ya se había llenado (yo podría haber seguido comiendo 11 más :D).

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